
Como primer paso, se busca crear una conexión profunda con la consciencia corporal, las emociones, y el mundo inconsciente de las imágenes y los símbolos, dejando de lado por un rato el control racional. Como una meditación en acción, que nos permite tomar distancia de la identidad cotidiana, y fluir sin miedos en el misterio de un mundo que aún no ha sido descifrado.
Una vez que estamos relajados, y nos damos permiso para solamente “ser”, exploramos de manera lúdica nuestro inconsciente dejando que se manifieste a través del dibujo, la arcilla, la danza, las máscaras, etc. Lo que se busca es una expresión libre y espontánea, liberados de la necesidad de “producir algo bello”.
A medida que van surgiendo las imágenes y símbolos que dan cuenta de nuestros asuntos y procesos internos, se comienzan a elaborar a través del juego y la creatividad, dejándolos transformarse y evolucionar, en un proceso que trasciende las interpretaciones y discursos racionales. Aparece aquí el ritual como un acto metafórico de síntesis, enlazando el problema con la solución, a través de un proceso de reescritura.
El terapeuta está presente para generar un clima de confianza y respeto, estimular el juego, contener procesos emocionales, reflejar bloqueos y riquezas del material emergente, y promover la elaboración profunda de cada uno.
Se acompaña a las personas en un proceso de expandir la consciencia (corporal, emocional, mental, y espiritual), y fortalecer su creatividad natural para, en algún momento, transformarse en artistas de su propia vida.
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