
Una mujer de 38 años siente que la vida le pasa por encima, agobiada de obligaciones laborales y stress. Esto no le permite realizar su deseo más profundo (en la mitad inferior del dibujo) que es fortalecer un espacio de unión familiar.

Posteriormente, la misma mujer encuentra un símbolo de poder personal (el caballo) que le pemite llevar sus recursos del presente a un encuentro sanador con su niña interna que se encontraba dañada.

Imagen del aislamiento emocional, de un hombre de 37 años.
A partir de este reconocimiento se pudo comenzar
a despejar las corazas y bloqueos que lo paralizaban.

En esta primera imagen vemos el motivo de consulta de un niño de 12 años. Tenso y rígido, porque siente que debe presentar una cara de niño bueno y perfecto a su familia y al mundo.

A continuación, en la intimidad de la terapia, se permite expresar un cúmulo de sentimientos agresivos que tenía reprimidos.

Finalmente, logra integrar a través del símbolo ying yang ambas tendencias polares, y aparentemente contradictorias, como algo natural de su personalidad. Se da cuenta que es necesario validar estas tendencias, y aprender un buena manera de canalizarlas.

A través de esta imagen, una estudiante universitaria pudo conectar con el tema de su nacimiento, su lugar en la familia y en la vida. Tomando consciencia de lo que implica nacer a nuevas etapas, y el costo que esto puede implicar.

Vemos aquí, una mano fuertemente cerrada. A partir de esta imagen, un joven paciente pudo asumir que estaba cerrado al mundo, y darse cuenta que si no daba de sí, nada recibiría.

En este trabajo de una joven de 19 años, surge una fuerte imagen de su sexualidad bloqueada.
A partir de esta consciencia, la posibilidad de abrir el tema y elaborar.
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